El Tribunal de Apelación deberá estudiar si corresponde confirmar el fallo dictado en primera instancia.

La defensa del extitu­lar de la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero (Seprelad) Óscar Boidanich solicitó al Tribu­nal de Apelación ratificar íntegramente su absolución de culpa y pena. Boidanich había sido juzgado por el supuesto delito de frustra­ción de la persecución penal en el caso del empresario Darío Messer.

Los abogados defensores, Claudio Lovera y César Alfonso, contestaron la ape­lación presentada por los agentes fiscales Jorge Arce, Francisco Cabrera, Verónica Mayor y Fernando Meyer, quienes habían recurrido ante el tribunal de alzada la determinación adoptada ini­cialmente por un Tribunal de Sentencia.

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La defensa de Boidanich sostiene que la decisión de primera instancia debe ser confirmada porque nunca se configuró el delito de frustra­ción de la persecución penal, argumentando que los bienes del cambista Darío Messer finalmente fueron decomi­sados en nuestro país y a eso se le agrega que dicho fallo ya está firme en la Corte.

Del mismo modo la defensa de Boidanich sostiene que el Ministerio Público pretende de manera irregular que la Cámara de Apelación reva­lore pruebas testimoniales y documentales, algo prohi­bido por la norma y más en segunda instancia.

ABSOLUCIÓN DE CULPA

Un tribunal de sentencia absolvió de forma unánime de culpa y pena al extitular de la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero (Sepre­lad) Óscar Boidanich, quien fue juzgado por frustración de la persecución y ejecución penal en el caso del empresa­rio Darío Messer.

Los jueces Darío Báez, Gloria Hermosa y Natalia Cacavelos concluyeron que las acciones atribuidas por la Fiscalía no se adecuan a ningún hecho punible.

Asimismo, el colegiado señaló que el Ministerio Público no logró demostrar que la actuación del acusado impidiera la investigación contra Messer o frustrara el comiso de sus bienes. Por el contrario, ambos resultados se concretaron: el empresa­rio fue imputado y sus activos fueron incautados.

Los magistrados explicaron que, al tratarse de un hecho punible de resultado, la Fis­calía debía probar que la con­ducta de Boidanich evitó de forma directa el proceso penal o el comiso. Al no suce­der esto, la acusación quedó sin sustento y sin argumento. Los jueces de sentencia evi­denciaron las falencias del Ministerio Público. Estos argumentos de los jueces evi­denciaron que la acusación respondió a una estrategia mediática de ciertos medios de comunicación para perju­dicar al Boidanich.

Durante el juicio oral, funcio­narios de la Seprelad decla­raron que Boidanich nunca ordenó retener ningún reporte; por el contrario, se le dio la celeridad correspon­diente.

Finalmente, se demostró que el informe de la institu­ción fue entregado al Minis­terio Público, que lo utilizó como base para sustentar la imputación contra Darío Messer, garantizando ade­más que el documento nunca se filtrara.

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