Tras desmantelar campamentos criminales, el Estado arrancó el operativo Restaurar para recuperar la vegetación autóctona en reservas naturales de Canindeyú y Caaguazú.
- HOY.COM.PY
Luego de la exitosa operación Nueva Alianza 57, los agentes especiales de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) están abocados a reforestar los territorios que fueron deforestados para la siembra de cultivos ilícitos.
El personal de la institución ingresó a los núcleos de deforestación para esparcir semillas de árboles nativos y devolver el verde a los ecosistemas que fueron destruidos por las estructuras mafiosas.
Las bandas dedicadas a la producción de marihuana depredan bosques enteros dentro de áreas protegidas para instalar sus campamentos. Frente a esta catástrofe ecológica, la Senad sumó el apoyo del Instituto Forestal Nacional (Infona), entidad que provee las semillas autóctonas. Técnicos y fuerzas especiales preparan el terreno y lanzan las semillas “al voleo” para regenerar la capa vegetal en los sectores más golpeados de Canindeyú y Caaguazú.
EN AMAMBAY
La Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) y el Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) erradicaron 46 toneladas de marihuana en zona escarpada de Bella Vista Norte, departamento de Amambay.
La Oficina Regional de Bella Vista Norte, junto al CODI, trabajó en la erradicación de centros de producción de marihuana ubicados en las faldas de los cerros de la zona del establecimiento La Niña. El operativo alcanzó la meta de eliminar unas 15 hectáreas de cultivos de marihuana y desmantelar al menos dos campamentos.
Los agentes de la Senad recibieron el apoyo del CODI-FTC, bajo el monitoreo del fiscal Celso Morales. Los sectores de acción presentaban dificultades para la eliminación de los cultivos debido a las características del terreno. No obstante, los trabajos fueron culminados con éxito.
Precisamente, la dificultad de acceso a estos terrenos es un factor que el crimen organizado pretende aprovechar para mantener activos sus centros de producción. La presencia operativa en estas zonas permite ejercer una presión constante sobre las estructuras dedicadas al cultivo y procesamiento de marihuana.

