La temperatura de los océanos acaba de cruzar un umbral que vuelve a poner en evidencia la creciente presión sobre el sistema climático. El 22 de agosto, la temperatura media diaria de la superficie oceánica global, excluyendo las zonas polares, llegó a 21,1 °C, el valor más elevado desde que existen registros comparables. El dato, difundido este lunes por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), superó el anterior récord de 21,09 °C, registrado en marzo de 2024, revela la agencia RT.

El nuevo máximo no solo llama la atención por la cifra, sino también por el momento del año en que se produjo. Habitualmente, las aguas superficiales del planeta alcanzan sus temperaturas más altas en marzo y abril, después del verano austral. Que el récord se haya producido en agosto constituye una señal especialmente significativa. Además, el valor supera el anterior máximo para ese mes, de 20,98 °C, registrado en 2023.

Los datos proceden del sistema ERA5 del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF), utilizado por Copernicus para reconstruir y monitorear la evolución del clima. La serie empleada para este seguimiento se extiende desde 1979 y contempla el océano situado entre los 60° de latitud norte y los 60° de latitud sur.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

Te puede interesar: Evalúan apoyo financiero al sector arrocero ante el fenómeno El Niño

El océano alcanzó 21,1 °C el 22 de agosto, un registro extraordinario porque los máximos globales suelen producirse durante marzo y abril. Foto: Pexels

Para Samantha Burgess, responsable estratégica de clima del ECMWF, el récord constituye una nueva evidencia del creciente estrés al que está sometido el océano. La especialista explicó que El Niño está aportando calor adicional a un sistema que ya viene acumulando energía como consecuencia del calentamiento provocado por las actividades humanas.

El Niño agrega más presión

El fenómeno climático que se está desarrollando en el Pacífico tropical es uno de los factores que contribuyen al actual escenario. La Organización Meteorológica Mundial prevé que El Niño se fortalezca durante los próximos meses, mientras los pronósticos estacionales de Copernicus apuntan a que podría alcanzar una intensidad que no se observa desde hace varias décadas.

Implicancias

El calentamiento oceánico tiene consecuencias que van mucho más allá de las aguas marinas. Un océano más caliente favorece la expansión térmica del agua y contribuye al aumento del nivel del mar, incrementando la exposición de las zonas costeras.

También aumenta el riesgo de olas de calor marinas, capaces de deteriorar arrecifes de coral, praderas submarinas y otros ecosistemas. La alteración de estos ambientes puede repercutir en las cadenas alimentarias, la pesca y la acuicultura. Según Copernicus, la cantidad de días con olas de calor marinas se ha multiplicado por más de tres desde comienzos de la década de 1990.

Otro aspecto crítico es la interacción entre océano y atmósfera. Las aguas más cálidas transfieren mayor cantidad de calor y humedad al aire, lo que puede aumentar la intensidad de determinados episodios de lluvias y tormentas. Al mismo tiempo, un océano más caliente pierde eficiencia como sumidero de dióxido de carbono, debilitando uno de los mecanismos naturales que ayudan a moderar el calentamiento global.

Leé también: El guaraní es la “lengua hípster más cool” para el medio británico The Economist

El dato de agosto, por sí solo, no significa que todos los océanos estén experimentando exactamente el mismo calentamiento ni permite anticipar la evolución de cada región. Sin embargo, su aparición en un contexto de temperaturas persistentemente elevadas y de un El Niño que todavía podría intensificarse convierte al registro en una señal de alerta para los próximos meses.

Déjanos tus comentarios en Voiz