La Asociación Nacional Republicana (ANR) está en plena etapa de renovación donde, a juzgar por las actitudes de los líderes emergentes, tanto el ex presidente de la República, Nicanor Duarte Frutos, como su ex vicepresidente Luis Alberto Castiglioni, tendrán que necesariamente dar un paso al costado, ya que en el espacio que hoy existe, tienen poca cabida.
La película de lo que está viviendo actualmente el Partido Colorado es muy clara. La dolorosa caída del 20 de abril del 2008 pegó muy fuerte y hoy, esos nuevo líderes, entre los que figuran Horacio Cartes, Elzear Salemma, Javier Zacarías Irún y en menor medida el general retirado Bernardino Soto Estigarribia, le están pasando la factura a quienes consideran los principales responsables de la derrota del partido en las presidenciales.
La vuelta de Nicanor y Castiglioni al principal espacio político de la ANR, supondrá un duro trabajo de estos dos que, como primera medida, deberán dejar de lado la soberbia que los caracteriza si pretenden seguir en el escenario. Hoy hasta se los ve unidos con la intención de formar un frente anti-Cartes, empresario a quien ven como uno de los principales enemigos en esta interna que desde hace algunas semanas comenzó a calentarse.
En la vereda de enfrente, están los empresarios (Salemma y Cartes) que buscan irrumpir a costa de plata en el escenario político y con un discurso, hasta ahora, unificador, aunque carente de la necesaria esencia política para pretender ubicarse en los primeros planos. Es cierto, el caso de Cartes, es quizás un poco diferente porque cuenta con el soporte de dos políticos de raza como son el senador Juan Carlos Galaverna y Diógenes Martínez. Pero, ¿alcanzará con eso, o se necesita algo más para ocupar un lugar privilegiado dentro del Partido Colorado?
El único verdadero político de entre estas nuevas figuras es Zacarías Irún, de quien ya se veía venir su alejamiento de Castiglioni, hecho que se concretó el pasado viernes, cuando con duros términos hacia su ex socio, anunció el rompimiento de esa sociedad que no funcionó como pretendían.
Y en medio de estos hasta ahora dos frentes, los viejos y nuevos líderes, se ubica el clan Samaniego que, hasta el momento maneja el aparato partidario. Habría que ver para qué lado se inclinan, ya que solos no tienen el pueblo necesario para seguir sosteniéndose en el poder colorado. El tiempo dirá si van hacia el frente Nicanor-Castiglioni, o apuntan hacia el “empresariado”.
Así como están las cosas, el que tiene una ventaja sobre todos los que pretenden ejercer el verdadero liderazgo dentro de la ANR, es Horacio Cartes. Su abultado bolsillo y su “estratégico” acercamiento a Galaverna lo ponen en una posición privilegiada. Habría que ver ahora si también consigue el apoyo político de Zacarías Irún, para completar su poderío dentro del Partido Colorado.
La película colorada va “tomando color”; un color que puede cargarse de intensidad en los próximos meses, cuando se lance la campaña para conseguir el apoyo de los convencionales, y cuando se baje la bandera para iniciar la carrera en pos de la presidencia partidaria y de la candidatura para la titularidad del Poder Ejecutivo.