POR ÓSCAR GAVILÁN

Los futbolistas paraguayos siguen deslumbrando en los diferentes rincones del mundo. En Ecuador están maravillados por el ovetense Fernando Giménez, quien se consagró tricampeón con el conjunto de Emelec de Guayaquil. El compatriota, caracterizado por su prodigiosa zurda, dio sus primeros pasos en la Escuela de Fútbol de General Díaz, de Coronel Oviedo. Tras integrar la selección ovetense bajo la conducción de Carlos Báez, llegó a Nacional, en donde jugó muy poco. En el 2006 fue transferido al Puerto Montt de Chile, luego a U. de Concepción y desde el 2010 pertenece al Emelec. Giménez, que se caracteriza por su humildad, sacrificio y mucha fe en Dios, nos recibió en su preciosa residencia de la ciudad de Ñemby, en donde disfruta unas breves vacaciones en compañía de su esposa y sus dos hijas. Fernando en diálogo exclusivo con La Nación, nos comentó su explosivo momento en Ecuador.

-¿Estás en tu mejor momento futbolístico?

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-Realmente, tengo que dar gracias a Dios por pertenecer a una institución tan seria como Emelec. Es un club que trabaja con mucha disciplina. Tuve la satisfacción de disputar finales desde el 2010 con tres subcampeonatos, pero la perseverancia dio sus frutos y en los tres últimos años logramos el objetivo. Superamos a grandes adversarios como Barcelona y Liga. En lo personal, muy contento por esta oportunidad. Creo que el sacrificio de los cinco años dio su frutos. Muy feliz por ser parte de un plantel sumamente profesional, en donde la unidad y la armonía fue la base del éxito.

-¿Es cierto que te quieren nacionalizar?

-Sí, la verdad que el técnico Gustavo Quinteros, quien fue nuestro entrenador en Emelec, solicitó mi naturalización para poder jugar por la selección ecuatoriana, pero yo no pierdo la esperanza de volver a ser llamado a la selección paraguaya. Recuerdo que con el técnico Francisco Arce tuve la ocasión de integrar el equipo en el amistoso ante Guatemala y luego fui convocado por Gerardo Pelusso para jugar las eliminatorias ante Argentina y Venezuela, pero a raíz de una lesión en la mano decidí por respeto no integrar la selección paraguaya. Como todo futbolista, uno quiere vestir la casaca de su país. En mi caso, me siento como un ecuatoriano más en Guayaquil por las amistades y el gran afecto que me tienen, pero reitero, mi mayor deseo como paraguayo es volver a vestir la albirroja en estas eliminatorias y por qué no estar en el Mundial de Rusia 2018.

-¿En la Libertadores otra vez ante Olimpia?

-Sí, el próximo año tendremos como rival a Olimpia de Paraguay, un equipo copero, que siempre complica a cualquier adversario. Ya tuve ocasión de jugar ante los franjeados en la Libertadores y la Sudamericana. Siempre es una motivación para cualquier futbolista jugar ante un club tan popular como Olimpia.

-¿Lo que te ha dado el fútbol hasta ahora?

-Todo lo que tengo es gracias a Dios, porque Él es el que me ha dado todo lo que tengo. La oportunidad de jugar al fútbol, tener una hermosa residencia, los vehículos y lo más importante, una hermosa familia y la salud. Mi gratitud a Dios, a los familiares y amigos que siempre están a mi lado. Espero seguir cosechando triunfos en Emelec y representar dignamente al fútbol paraguayo en Ecuador.

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